Laura Vivienne Scrivens

La infatigable y rebelde Srta. Scrivens no deja títere con cabeza: su afilada pluma ha cortado más testas que la guillotina y ha hecho caer más gigantes que cualquier héroe mitológico haya narrado en sus epopeyas. No se confundan, viene de una estirpe de mujeres de fuertes convicciones y carácter irreductible: hacerse un sitio en el mundo de las letras no es fácil y menos cuando no estás dispuesta a tener la boca cerrada. Su prosa afilada, elegante y seductora la ha colocado en una ventajosa posición, no solamente por sus certeros dardos periodísticos, sino también por el ingente número de lectores de su novela Réquiem por un jardinero. Sí, por supuesto…una mala crónica de la Srta. Scrivens puede hacer mucho daño…y una buena…ah, piénselo. Por cierto, más vale que le guste a Miles, su gato, porque si no ya tiene mucho en contra.

Rumor: ¿Hija de un carbonero? Vamos, si ha estado en París y en América…por favor. ¿En serio dará crédito a lo que dicen? ¿Qué mató a un hombre en Bruselas en una pelea? Ya, claro. Ni se le ocurra tampoco mencionar esa ignominia, esa que sugiere que se cuela en las casas de las más acaudaladas familias de Londres para robarles. Debería dejar de creer y dar pábulo a esas mentiras. Sí, va mucho a Traducciones Ratchett, ¿y qué?

Ambición: recuperar lo que se llevaron y devolver el honor y el nombre perdido a su aquelarre.

Secreto: ser una bruja “moderna” no es sencillo en Londres. El acuerdo estaba claro cuando su maestra pasó al otro lado del Velo: gozaría de los dones de sus predecesoras hasta que las cinco llaves robadas a sus ancestros fueran recuperadas. Miles sería su protector, nadie imagina que el gato de una bruja es mucho más que una mascota. Laura Vivienne Scrivens no es la última de su estirpe, pero sí la que ha jurado vengarse por lo que les hicieron. Las palabras tienen poder…y ella sabe cómo usarlas.